Dra. Liliana Castillo Delpino oncóloga médico de IVM

De acuerdo al Instituto Nacional de la Salud en los Estados Unidos, en la pasada década aproximadamente el 40% de los adultos americanos utilizaron alguna forma de medicina alternativa y complementaria (CAM), llegando hasta el 83% en los pacientes con cáncer. Es bien sabido por la comunidad médica en general y por la población, que durante muchos años los antioxidantes, entiéndase betacarotenos, vitaminas A, C, y E,
selenio; han sido considerados que poseen un efecto protector a nivel celular al contrarrestar los efectos del peróxido de hidrógeno y otras formas reactivas de oxígeno.

Tan es así, que se les ha atribuido un lugar en la protección y tratamiento contra el cáncer. Esto es crucial, pues a la luz de nuevas evidencias científicas esta afirmación pudiera no ser del todo cierta. Es lo que aquí vamos a tratar de explicar y presentar lo que sabemos a la fecha.

En primer lugar, debemos diferenciar los dos escenarios:
1.- La protección contra el cáncer, es decir, el uso de antioxidantes en la población sana y el riesgo a contraer la enfermedad.

2.- El uso de antioxidantes en las personas con cáncer (aquí haremos hincapié en personas con enfermedad activa, no estamos hablando de persona en remisión o sin evidencia de enfermedad, pues es distinto).

Tampoco ahondaremos en el uso de antioxidantes durante la quimioterapia, mis pacientes ya saben que no deben ingerirlos durante el tratamiento y es debido a que tanto la radioterapia como algunos agentes de quimioterapia funcionan en parte mediante la generación de radicales libres (NOS) que atacan las células neoplásicas y existe suficiente evidencia científica que los antioxidantes se oponen a esta acción. Entonces de rutina, en la práctica diaria se omiten los antioxidantes a los pacientes en quimioterapia.


El uso de antioxidantes en cáncer se ha traído nuevamente a colación, en junio pasado durante la reunión anual de oncología ASCO, uno de los eventos más importantes en la oncología mundial, donde se muestran los resultados de estudios donde pareciera que tal efecto protector para ciertos tipos de tumores no existe, sino más bien pudiera ser un elemento propiciador de la enfermedad.

El estudio SELECT (Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial) publicada en JAMA 2011, donde se concluye que ni la administración de suplementos de selenio ni vitamina E confiere beneficio alguno, sólo riesgo, ya que después de 2 años de seguimiento, los hombres que tomaron vitamina E tuvieron un 17% más de riesgo para cáncer de próstata.

Los investigadores también informaron que la vitamina E aumenta el riesgo de cáncer de próstata en hombres, pero sólo en aquellos con bajos niveles de selenio al comienzo del estudio.

The Carotene and Retinol Efficacy Trial (CARET) , un estudio de más de 18 mil pacientes con riesgo de cáncer de pulmón demostró que no hay beneficio del uso de carotenos y retinol sino más bien una evidencia sustancial de un efecto perjudicial de la intervención tanto en la incidencia del cáncer de pulmón como en la mortalidad total.

The ATBC Cancer Prevention Study Group es el estudio más grande de
quimioprevención en cáncer de pulmón, en él se encontró que en los fumadores que tomaron suplemento de betacaroteno, tuvieron un 18% más de riesgo de padecer cáncer de pulmón.

Un estudio realizado por el departamento de Medicina Molecular y Clínica en la Universidad de Gothenburg en un modelo de ratón genéticamente modificado que imita fases tempranas del cáncer de pulmón de células no pequeñas, utilizó N-acetilcisteína (empleada en el tratamiento de pacientes con EPOC) y derivados de la vitamina E y los resultados arrojados demostraron que estos antioxidantes en realidad aumentaron la carga del cáncer, así como la mortalidad en una forma dosis-dependiente. El estudio
destaca que los antioxidantes pueden acelerar el crecimiento de lesiones precancerosas en poblaciones de alto riesgo como los fumadores y pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica que reciben N-acetilcisteína.

Evidencias que la Vitamina E promueve las metástasis en cáncer de pulmón en modelos de ratones, a través de los estudios de M. Pagano y colaboradores en Nueva York quienes detallan cómo los antioxidantes aumentan los niveles intracelulares de la proteína Bach-1 que es un conocido inductor de metástasis.

M. Bargo y colaboradores en Suecia, encuentra que la vitamina E aumenta los niveles de Bach-1 dentro de la célula y promueve la diseminación del cáncer en un modelo de ratón de con cáncer de pulmón. Datos que fueron avalados recientemente por los estudios publicados por V. Sayin y colaboradores y publicados en abril 2019 en Ann Intern Med.

También existe evidencia en melanoma, a través de los estudios de K. Le Gal y colaboradores, donde demostraron que los antioxidantes aumentan la tasa de migración e invasión de las células de melanoma aumentando las metástasis en modelos de ratones.

Para concluir, todos estos estudios requieren investigaciones posteriores y
confirmación precisa para poder generalizar estos resultados (rigor científico), sin embargo, esta evidencia sugiere que debemos ser cautelosos en el uso de antioxidantes, en especial, en los pacientes con cáncer.

Estrategia de Tratamiento

Una publicación de Cell, liderado por M. Pagano y colaboradores sugiere que la reducción de los niveles de antioxidantes en las células malignas del páncreas puede ayudar a destruirlas. Para ello realizan estudios en una proteína llamada Nrf2 (regulador de la homeostasis redox) que es productora de glutatión. El objetivo es reducir o bloquear Nrf2 en organoides de páncreas (conjunto de células pancreáticas normales, otro grupo con células premalignas y otro con células malignas). Han hecho estudios con drogas llamadas inhibidores de AKT ( que es una vía de señalización en el cáncer) con resultados modestos pero que al ser combinados con BSO (inhibidores de la síntesis de glutatión) potencia el efecto destructor en la célula neoplásica y lo más importante, sin atacar a la célula sana, lo que constituye una línea de investigación y una esperanza en el tratamiento del cáncer de páncreas. Otras investigaciones de NRF2 se encuentran en curso en tumores portadores de mutaciones en KRAS como en ciertos tipos de tumores de pulmón y de mama.

Referencias

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  9. Le Gal K, Ibrahim MX, Wiel C, et al. Antioxidants can increase melanoma metastasis in mice. Science Translational Medicine 2015; 7(308):308re8.  [PubMed Abstract]
  10. Pagano M, et al. Nrf2 activation promotes lung cáncer metástasis by inhibiting the degradation of Bach 1. Published:June 27,2019 DOI:https://doi.org/10.1016/j.cell.2019.06.003

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